El dilema de la visibilidad
Una vez que una institución entiende la importancia de proyectar su valor, aparece un nuevo reto:
¿Cómo hacer visible lo que se hace sin generar riesgos?
Porque hay dos extremos problemáticos:
- No comunicar → invisibilidad
• Comunicar en exceso → sobreexposición
El equilibrio no es automático.
Es una decisión estratégica.
Más visibilidad no siempre es mejor
Existe una creencia común:
“A mayor visibilidad, mejor percepción”
Pero en la práctica no siempre es así.
Cuando la visibilidad no está bien gestionada puede generar:
- Saturación
• Cuestionamiento
• Desgaste institucional
• Expectativas irreales
La visibilidad, sin criterio, puede volverse un riesgo.
¿Qué es la sobreexposición?
La sobreexposición ocurre cuando una institución:
- Comunica demasiado
• Muestra información sin priorización
• Hace visibles temas que no están listos
• Genera presencia sin claridad de propósito
No es un problema de cantidad únicamente.
Es un problema de falta de intención.
No todo debe ser visible
Un principio clave en relaciones públicas estratégicas es:
No todo lo que se hace debe comunicarse
Y no todo lo que se puede comunicar conviene hacerlo visible
Esto implica tomar decisiones como:
- Qué sí mostrar
• Qué no mostrar
• Qué momento es adecuado
• Qué nivel de detalle es pertinente
La gestión de la impresión
La Teoría del Manejo de Impresiones, desarrollada por Erving Goffman, plantea que los actores sociales regulan la forma en que se presentan ante otros para influir en la percepción que generan.
Aplicado al contexto institucional:
- La institución decide cómo se presenta
• Pero esa presentación debe ser coherente y creíble
• No puede ser forzada ni artificial
Credibilidad: el límite de la visibilidad
La credibilidad es un recurso limitado.
Si la institución:
- Exagera
• Sobre comunica
• Proyecta sin sustento
Puede generar:
- Desconfianza
• Cuestionamiento
• Pérdida de legitimidad
Por eso, hacer visible no es solo mostrar.
Es sostener lo que se muestra.
Priorizar: la base del equilibrio
Una estrategia adecuada implica priorizar:
- Lo que genera mayor valor público
• Lo que es relevante para los actores clave
• Lo que está listo para ser explicado
• Lo que aporta a la percepción institucional
No todo tiene el mismo peso.
El momento también importa
No solo importa qué se comunica, sino cuándo.
Hay momentos en los que:
- Comunicar fortalece
• Comunicar debilita
• Comunicar genera riesgo
La oportunidad es parte del criterio.
Lo que implica para un directivo
Un directivo deja de pensar en visibilidad como objetivo.
Y empieza a preguntarse:
- ¿Esto debe hacerse visible?
• ¿En este momento es adecuado comunicarlo?
• ¿Estamos listos para sostener lo que vamos a mostrar?
• ¿Esto fortalece o pone en riesgo la percepción institucional?
La lógica correcta
No es maximizar visibilidad
Es gestionar visibilidad
Cuando existe equilibrio:
- La percepción se fortalece
• La credibilidad se mantiene
• La legitimidad se protege
Idea clave para cerrar
Hacer visible el valor público no es mostrar más.
Es mostrar mejor, con criterio.
- Lecturas Estratégicas
Manejo de Impresiones Erving Goffman
El manejo de impresiones, desarrollado por Erving Goffman, plantea que los actores sociales regulan la forma en que se presentan ante otros para influir en la percepción que generan. En este enfoque, la interacción social puede entenderse como un “escenario” en el que las personas —y, por extensión, las instituciones— construyen activamente una imagen frente a sus públicos. Aplicado al ámbito institucional, esto implica que la visibilidad no es neutral. Cada acción visible, cada mensaje y cada forma de presentarse proyecta una determinada impresión. Esta no depende solo de lo que se comunica, sino de cómo se comunica, en qué contexto y con qué nivel de coherencia respecto a la realidad. El manejo de impresiones no significa construir una imagen artificial, sino decidir estratégicamente cómo se presenta la institución para que lo que hace pueda ser comprendido. Esto implica reconocer que no todo debe hacerse visible de la misma forma ni con el mismo nivel de exposición. Un punto clave es que la percepción no se controla completamente, pero sí puede influirse. La forma en que se estructura un mensaje, el énfasis que se da a ciertos elementos y el momento en que se comunica influyen en la interpretación de los públicos. En este sentido, la visibilidad sin criterio puede generar efectos no deseados. Exponer información sin contexto, enfatizar incorrectos o elementos comunicar sin considerar el entorno puede afectar la credibilidad institucional. Para un directivo, esto implica que la proyección institucional no es solo comunicar, sino decidir cómo se presenta la institución en cada interacción visible. La pregunta no es únicamente qué hacer visible, sino cómo hacerlo para que refleje coherentemente el valor que se genera.