Tema 12. Estrategias para hacer visible el valor público sin sobreexposición

El dilema de la visibilidad

Una vez que una institución entiende la importancia de proyectar su valor, aparece un nuevo reto:

¿Cómo hacer visible lo que se hace sin generar riesgos?

Porque hay dos extremos problemáticos:

  • No comunicar → invisibilidad
    • Comunicar en exceso → sobreexposición

El equilibrio no es automático.
Es una decisión estratégica.

 

Más visibilidad no siempre es mejor

Existe una creencia común:

“A mayor visibilidad, mejor percepción”

Pero en la práctica no siempre es así.

Cuando la visibilidad no está bien gestionada puede generar:

  • Saturación
    • Cuestionamiento
    • Desgaste institucional
    • Expectativas irreales

La visibilidad, sin criterio, puede volverse un riesgo.

 

 

¿Qué es la sobreexposición?

La sobreexposición ocurre cuando una institución:

  • Comunica demasiado
    • Muestra información sin priorización
    • Hace visibles temas que no están listos
    • Genera presencia sin claridad de propósito

No es un problema de cantidad únicamente.
Es un problema de falta de intención.

 

No todo debe ser visible

Un principio clave en relaciones públicas estratégicas es:

No todo lo que se hace debe comunicarse
Y no todo lo que se puede comunicar conviene hacerlo visible

Esto implica tomar decisiones como:

  • Qué sí mostrar
    • Qué no mostrar
    • Qué momento es adecuado
    • Qué nivel de detalle es pertinente

 

La gestión de la impresión

La Teoría del Manejo de Impresiones, desarrollada por Erving Goffman, plantea que los actores sociales regulan la forma en que se presentan ante otros para influir en la percepción que generan.

Aplicado al contexto institucional:

  • La institución decide cómo se presenta
    • Pero esa presentación debe ser coherente y creíble
    • No puede ser forzada ni artificial

 

Credibilidad: el límite de la visibilidad

La credibilidad es un recurso limitado.

Si la institución:

  • Exagera
    • Sobre comunica
    • Proyecta sin sustento

Puede generar:

  • Desconfianza
    • Cuestionamiento
    • Pérdida de legitimidad

Por eso, hacer visible no es solo mostrar.
Es sostener lo que se muestra.

 

Priorizar: la base del equilibrio

Una estrategia adecuada implica priorizar:

  • Lo que genera mayor valor público
    • Lo que es relevante para los actores clave
    • Lo que está listo para ser explicado
    • Lo que aporta a la percepción institucional

No todo tiene el mismo peso.

 

El momento también importa

No solo importa qué se comunica, sino cuándo.

Hay momentos en los que:

  • Comunicar fortalece
    • Comunicar debilita
    • Comunicar genera riesgo

La oportunidad es parte del criterio.

 

Lo que implica para un directivo

Un directivo deja de pensar en visibilidad como objetivo.

Y empieza a preguntarse:

  • ¿Esto debe hacerse visible?
    • ¿En este momento es adecuado comunicarlo?
    • ¿Estamos listos para sostener lo que vamos a mostrar?
    • ¿Esto fortalece o pone en riesgo la percepción institucional?

 

La lógica correcta

No es maximizar visibilidad

Es gestionar visibilidad

Cuando existe equilibrio:

  • La percepción se fortalece
    • La credibilidad se mantiene
    • La legitimidad se protege

 

Idea clave para cerrar

Hacer visible el valor público no es mostrar más.

Es mostrar mejor, con criterio.

 

 

 

  • Lecturas Estratégicas

 

Manejo de Impresiones Erving Goffman

El manejo de impresiones, desarrollado por Erving Goffman, plantea que los actores sociales regulan la forma en que se presentan ante otros para influir en la percepción que generan. En este enfoque, la interacción social puede entenderse como un “escenario” en el que las personas —y, por extensión, las instituciones— construyen activamente una imagen frente a sus públicos. Aplicado al ámbito institucional, esto implica que la visibilidad no es neutral. Cada acción visible, cada mensaje y cada forma de presentarse proyecta una determinada impresión. Esta no depende solo de lo que se comunica, sino de cómo se comunica, en qué contexto y con qué nivel de coherencia respecto a la realidad. El manejo de impresiones no significa construir una imagen artificial, sino decidir estratégicamente cómo se presenta la institución para que lo que hace pueda ser comprendido. Esto implica reconocer que no todo debe hacerse visible de la misma forma ni con el mismo nivel de exposición. Un punto clave es que la percepción no se controla completamente, pero sí puede influirse. La forma en que se estructura un mensaje, el énfasis que se da a ciertos elementos y el momento en que se comunica influyen en la interpretación de los públicos. En este sentido, la visibilidad sin criterio puede generar efectos no deseados. Exponer información sin contexto, enfatizar incorrectos o elementos comunicar sin considerar el entorno puede afectar la credibilidad institucional. Para un directivo, esto implica que la proyección institucional no es solo comunicar, sino decidir cómo se presenta la institución en cada interacción visible. La pregunta no es únicamente qué hacer visible, sino cómo hacerlo para que refleje coherentemente el valor que se genera.