- Contenido base del tema
El problema no es la falta de información
Muchas instituciones generan grandes cantidades de información:
- Datos
• Reportes
• Cifras
• Indicadores
• Resultados
Sin embargo, esto no siempre se traduce en comprensión.
Porque tener información no es lo mismo que tener una narrativa.
¿Qué es una narrativa institucional?
La narrativa es la forma en que la institución:
- Explica lo que hace
• Da sentido a sus acciones
• Conecta sus resultados con la realidad de las personas
No es solo contenido.
Es la estructura que permite que ese contenido tenga significado.
El error de comunicar sin narrativa
Cuando no existe una narrativa clara, la información se presenta como:
- Datos aislados
• Acciones desconectadas
• Resultados sin contexto
Esto genera:
- Confusión
• Desinterés
• Falta de comprensión
Y en consecuencia:
El valor institucional no se percibe.
Dar sentido, no solo informar
La Teoría del Framing, desarrollada por Erving Goffman, plantea que las personas interpretan la realidad a través de marcos que organizan la información y le dan significado.
Esto implica que:
- No basta con decir qué se hizo
• Es necesario explicar por qué importa
• Y cómo debe entenderse
Sin ese marco, la información pierde sentido.
Las personas entienden mejor las historias que datos
La Teoría Narrativa, propuesta por Walter Fisher, sostiene que las personas comprenden la información a través de historias coherentes y relevantes, no solo de datos técnicos.
Esto no significa “contar historias” de forma superficial.
Significa estructurar la información de manera que:
- Tenga lógica
• Sea comprensible
• Conecte con la experiencia del público
Traducir impacto: el punto crítico
Uno de los mayores retos en el sector público es traducir impacto.
Por ejemplo:
- Inversión → ¿qué cambió realmente?
• Infraestructura → ¿a quién beneficia?
• Programas → ¿qué problema resuelve?
Si esto no se explica:
- El dato existe
• Pero el impacto no se entiende
De lo técnico a lo comprensible
Muchas instituciones comunican desde lo técnico:
- Montos
• Procesos
• Normativas
• Indicadores
Pero los públicos necesitan otra cosa:
- Relevancia
• Contexto
• Impacto en su vida
Traducir no es simplificar en exceso.
Es hacer entendible lo complejo.
El error de asumir que el impacto es evidente
Dentro de la institución, el impacto suele ser claro.
Pero fuera de ella, no.
Esto genera una desconexión:
- Lo que internamente se considera valioso
• No necesariamente es percibido como tal afuera
Por eso, la narrativa no es un accesorio.
Es lo que hace visible el valor.
Lo que implica para un directivo
Un directivo deja de enfocarse solo en resultados.
Y empieza a preguntarse:
- ¿Esto se entiende afuera?
• ¿Estamos explicando actividades o impacto?
• ¿Qué parte de esto es relevante para el público?
• ¿Qué historia estamos contando con lo que hacemos?
La lógica correcta
No basta con generar resultados
Hay que darles sentido
Cuando existe una narrativa clara:
- La información se entiende
• El impacto se percibe
• El valor se reconoce
Idea clave para cerrar
Los datos informan.
La narrativa hace que esos datos importen.
- Lecturas Estratégicas
Teoría del Framing Erving Goffman
La Teoría del Framing, desarrollada por Erving Goffman, plantea que la realidad no se presenta de manera neutral, sino que es interpretada a través de marcos de referencia que organizan la información y le dan sentido. Estos marcos permiten a las personas entender qué está ocurriendo, por qué es relevante y cómo deben interpretarlo. En el sector público, muchas acciones institucionales carecen de narrativa clara, lo que genera que el valor de lo que se hace no sea comprendido por la ciudadanía. Sin un marco interpretativo adecuado, los datos, las obras o las inversiones pueden perder significado o no conectar con la experiencia de los públicos. En el contexto de la narrativa institucional, el framing no se refiere únicamente a cómo se comunica un hecho, sino a cómo se construye el significado de ese hecho. Una misma acción puede ser percibida como valiosa, irrelevante o incluso negativa dependiendo del enfoque con el que se presenta y de los elementos que se priorizan en su explicación. Para un directivo, esta teoría implica asumir que explicar lo que se hace no es un ejercicio técnico, sino estratégico. No se trata solo de informar, sino de construir sentido. Las relaciones públicas, desde esta perspectiva, consisten en dar contexto, relevancia y significado a la operación institucional, facilitando que los públicos comprendan por qué lo que se hace importa.
Teoría Narrativa Walter Fisher
La Teoría Narrativa, propuesta por Walter Fisher, sostiene que las personas comprenden el mundo a través de historias más que de datos aislados. Según este enfoque, los individuos evalúan la información no solo por su veracidad lógica, sino por su coherencia narrativa y su capacidad de conectar con experiencias, valores y significados. En el ámbito del sector público, esta teoría explica por qué muchas acciones institucionales, aunque sean técnicamente correctas, no logran generar impacto en la percepción. La información excesivamente fragmentada, técnica o descontextualizada no logra conectar con los públicos si no se integra en una narrativa comprensible. Fisher introduce la idea de que una narrativa es efectiva cuando cumple con dos criterios: coherencia (que tenga sentido fidelidad internamente) y (que resulte creíble y relevante para quien la recibe). Esto implica que la forma en que se estructura la información es tan importante como el contenido mismo. Para un directivo, este enfoque implica reconocer que su función también incluye traducir la operación en historias que hagan sentido. Las relaciones públicas no consisten únicamente en reportar resultados, sino en construir narrativas que expliquen el impacto, conecten con la realidad de las personas y generen comprensión. Una buena narrativa no simplifica la realidad, sino que la hace accesible y significativa.